Bueno, y mientras la una estaba en las fiestas de su pueblo, el otro de convivencias en una Muestra de Cine grande en pequeño- donde por cierto tendría que haber estado yo, y alguien más de picos pardos, aquí una servidora ha tenido domingo micológico, porque ahora lo que toca es coger setas ¡sí! y la verdad es que, haberlas haylas. He aprendido que además de los robellones, están las negritas y los pies de perdiz, he cogido muchas que después he tenido que que tirar ya que eran de las que parecen buenas pero no lo son - de esas hay más todavía.
Total, que he pasado un frío de la leche, a pesar de ir abrigadilla -gorra, gorro (sí los dos juntos), guantes y triple calcetín incluido - he cogido en total tres setas - de lo cual no estoy muy orgullosa - y he vuelto al hogar cansadilla, vapuleada por la vida sana – si es que una es de biorritmos nocturnos.
Esto de `ir a recoger lo que sea' -cosa que en mi familia es bastante habitual- a mí nunca se me ha dado bien, me pasan los ítems por delante y no los veo, tanto me da que sean setas, espárragos, caracoles u otras cosas de esas de ir a recoger, a mí lo que me va es comérmelo directamente del plato ya cocinao
Pero eso sí ¡qué bucólico lugar! ¡qué fantástica postal! ¡No creo que pudiera imaginar nunca algo parecido! no tengo fotos porque las que yo hago para ser sincera no trasmiten lo que realmente hay - sólo por lo que he alegrado mis sentidos, y por la compañía, me ha encantado mi jornada micológica, puede que el año próximo repita, si os animáis... ;))
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